RSS Feed

jueves, octubre 13, 2011

Respuesta a la confianza

Este post va entre comillas, porque no es escrito por mí. Es la respuesta a mi post anterior, enviada por el primer y gran invitado a mi blog. ¡Bienvenido y gracias!

"Gracias por compartir conmigo algo tan personal y celosamente guardado por ti como lo es tu blog. Espero que tengas en cuenta que te arriesgas al pedirle a alguien de números y “cuadrado” que se exprese de esta forma (lo digo por no estar a la altura de tus escritos) y trataré de hacer lo mejor que pueda.
Efectivamente han pasado muchísimas cosas buenas y una que otra no tanto, esto lo digo porque el balance es TOTALMENTE favorable para nosotros, para construir todas esas cosas que nos hemos planteado y poder hacer realidad todas esas ilusiones que creamos cuando estamos “no” viendo las películas o cuando estamos en esos momentos especiales previos a que nos boten de todos los sitios a los que vamos, esto porque nunca nos dan todo el tiempo que necesitamos para disfrutarnos el uno al otro.
Yo creo que es totalmente justo y necesario pasearse por todas las emociones que genere una situación difícil o que al menos nos saque de nuestra zona de confort, esto hace que podamos incluso disfrutar (si es que se puede decir así) de nuestro luto o tiempo de aceptación.
Sé que sientes presión cuando te lleno de preguntas, qué hago? Qué quieres? Qué piensas? Incluso la más común: sushi, hamburguesa, pizza o cachapa?; pero quiero que sepas que aun cuando lo hago mal, lo hago con la única intención de poder hacerte sentir bien, o al menos estar en el instante preciso que puedas querer o necesitar algo. Y lo siento, VOY A SEGUIR HACIÉNDOLO.
Hemos recorrido un camino muy largo, o al menos vivido muchas cosas, es impresionante que en tan poco tiempo me hayas hecho sentir cosas tan intensas y hermosas que no encajan en el tiempo juntos, me refiero a que uno ve que otras parejas tardan aaaaaaaaños en sentir el nivel de compenetración que tú y yo tenemos, un nivel tan alto que incluso en mí hayas despertado el sentimiento y necesidad de pasar mi vida a tu lado como tu esposo.
En verdad este sentimiento para mí no es tan extraño ya que tú sabes que me enamoré a primera vista, y si alguien está leyendo esto sólo quiero dejar esto claro:
“Sí, estimado lector, el amor a primera vista SÍ EXISTE o al menos puedo dar fe de que yo me enamoré como un bobo de la dueña de este blog al instante que la vi, pero bueno eso estará en otra publicación que me dejen hacer o cuando deje los números y gráficos y me decida a escribir en el mío”.
No tengo todas las respuestas y menos un manual de correcto proceder para no poner la torta como la pongo a cada rato, pero al menos creo que sabes que te amo y que todo lo intento hacer en función a hacerte feliz.
Como dije antes voy a seguir haciendo todo aquello que pueda hacer para darte tranquilidad y confianza y por supuesto la voy a seguir “poniendo” en el intento, pero bueno eso te pasa por estar con un niño grande y sólo voy a parar cuando seas completamente feliz ya que esa fue la única función que me asignaste.
Sé que la aceptación va a llegar, lo que tenemos es extraordinario (por cierto acaba de empezar a sonar en mi ipod unchained melody, súper empalagoso y cursi pero bueno le da un toque romántico al asunto) y aparte no te culpo por alegar demencia al quererme y amarme.
En verdad espero que haya podido estar a la altura de lo buena escritora que es mi novia, ahora debo volver a mis números y gráficos, solo me queda volver a escribir que te amo y me haces “gafamente feliz”.
Pensé en cómo firmar esto, pensé en Luis G. Molina, Choco, gatito, esposo, novio, mas creo que sólo hay algo que en verdad resume quién soy en verdad…

El hombre que más te amará en tu vida



P.D: La firma sólo es verdad siempre y cuando no se haga el cruce genético que hablamos el otro día.
P.P.D: Si me invitas a escribir otra vez déjame escribir tranquilo y no me mandes tantos SMS".

Invitación para ti

Esto que estoy haciendo es un tanto arriesgado. Nunca me había planteado siquiera la posibilidad de darle acceso a alguien más a mi mente, a mis letras, a mi blog; pero hoy he decidido dártelo a ti. Muchas cosas han pasado últimamente entre nosotros, algunas felices, otras no tanto; algunas que nos parecen inmanejables.
Como te dije, no sé en qué va a parar todo esto, si lograré... lograremos superarlo. No sé si esto nos hizo descubrir que somos muy fuertes o que de verdad no lo somos. No sé si escuchar al dolor, la indignación o al amor. No sé si llegará o no la aceptación. No lo sé.
Tú sigues preguntando qué puedes hacer o qué quiero que hagas, y para eso tampoco tengo una respuesta; pero pensé en esto. En este post que no es más que una invitación a que escribas aquí, a que digas algo, a que opines, a que pienses. A que sepas la importancia que tienes por ser no la primera sino la única persona que he invitado a escribir aquí.
Tienes un par de días. No sé si leerás esto o no —aunque parece que sí— pero es lo máximo que puedo abrir la puerta.
Tú tienes mi correo, de allí pasará directo a acá, entre comillas y firmado como quieras firmarlo.

Si hay algo que quieras decirme, acá te dejo este espacio abierto.
Ojalá lo tomes.

martes, octubre 11, 2011

Aceptación / No aceptación

Como siempre, tenía mi blog abandonadísimo. Al parecer, sólo puedo escribir cuando las cosas no andan bien, o cuando quiero sacar algún pensamiento de mi cabeza.
Así que nada, aquí estoy, en uno de mis días grises.

Me ha ido muy bien últimamente, me he reído como nunca, he encontrado el hombre con el que voy a casarme, tengo amigos maravillosos y un lugar de trabajo en el que me siento cómoda y feliz.
He hecho eso que tanto me encanta: tomar fotos, dejar registro de todos los momentos felices que vivo; por si algún día me empieza a fallar la memoria, siempre tener a la mano algo que me haga revivir las cosas perfectas y las personas increíbles que me acompañaron en el camino.

Es por eso que lo de hoy parece pequeño cuando pienso en otras cosas que a mi pesar he tenido que aceptar, pero no lo es. Sin embargo, ese es mi punto, ¿qué más tengo que aceptar? ¿Hay algo que tenga una solución real, que no sea "aceptar"?

Amanecerá y veremos.

martes, julio 26, 2011

El viaje

Generalmente pasa mucho tiempo entre un post y otro, en este caso no es diferente. Lo importante es que la Etapa de luz aún no termina. Ese mes del que hablaba en mi último post, ese mes que faltaba para lograr algo infinitamente importante para mí ya pasó, lo viví y ya estoy de regreso; y por eso me siento a escribir.
Para aquellos que me leen desde hace mucho, saben estoy lejos de mis hermanas, yo en Venezuela, ellas en España. Allí también mis cuñados, mi sobrino y un nuevo sobrinito que está por nacer.
Después de varios años de ahorrar, gastar, volver a ahorrar, pasos en falso y demás, lo logré: compré mi billete, me monté en el avión y me fui. Aquí el cuento:

Como de costumbre, el Aeropuerto de Maiquetía fue patético. Unos pobres militares que con ‘autoridad’ se sienten venidos a más, te agobian a preguntas como “¿tú tienes dinero para pagar el pasaje? ¿Es que tú trabajas?”, como si trabajar fuera sorprendente. ¡Allá ellos que viven y abusan del dinero venezolano!
Luego despedirme de mi papá y entrar, tener que quitarme los zapatos para pasar por el detector de metales, tomar mis maletas y que me detenga otra militarucha con ínfulas de superioridad queriendo llevarme a “un cuarto” a hacerme preguntas y exámenes de droga. ¡Por último! Aparentemente tengo cara de mula. Al chico que viene detrás de mí le ocurre lo mismo, nos detienen juntos. Él hizo un escándalo en el aeropuerto y utilizó influencias chavistas para asustar y nos dejaron pasar… a los dos.
Pasear por el aeropuerto hasta aburrirme, leer Gerente una y mil veces, chatear, esperar. Increíblemente abordamos en hora, pero no sin antes volver a soportar el abuso de los militares preguntando estupideces. ¿No han entendido? Sí, viajo sola. No, no tengo familia afuera (...bue… es mejor decir eso). Sí, tengo empleo en Caracas. No, no llevo droga. Etc.
Al fin dentro del avión aviso a mis hermanas, a mis padres, a mi novio y a mi mejor amiga. 7.35pm. Me duermo. Abro los ojos cuando el avión despega. 9.30pm. Me duermo.
Me despierto cerca de la hora de cenar, como algo, vuelvo a dormirme. Me despierto, estamos a 58 minutos de aterrizar. Me duermo. Abro los ojos y oigo una voz que me da la bienvenida al Aeropuerto de Madrid – Barajas. Se me acelera el corazón pensando que estoy a minutos de abrazar a las personas que más quiero en este mundo, que estamos por fin en el mismo sitio, a unos cuantos metros.
Bajé del avión. Inmigración. Respectivas preguntas de entrada, pero esta vez hechas por alguien educado y decente. Pasaporte sellado, a buscar las maletas. Esperar, esperar, esperar con toda la impaciencia del mundo. Al fin salen. Las tomo y sé que llegó el momento. Camino con determinación hacia la puerta y allí están, ¡allí están!

Corro y abrazo después de tanto tiempo a mis hermanas, se acerca mi sobri, mi gordito hermoso (que ya no es gordito sino flaco y altísimo) y lo abrazo con toda mi alma. Le pregunto si se acuerda de mí y dice “sí, eres la niña”. Y me derrito.

Luego vinieron los mejores días de mi vida, compartir con mi familia, caminarme la ciudad de arriba a abajo con mi padrino. Disfrutar de un país donde puedes caminar libremente por la calle a la hora que sea, nadie te hace comentarios lascivos, nadie intenta robarte, nadie te mata y te lanza en una cuneta en Parque Caiza para robarte el Blackberry. ¡Definitivo, esto no es Venezuela!
Lugares hermosos, fachadas antiguas, un sistema de transporte público que funciona a la perfección, tiendas en rebajas y yo sacando cuentas porque en donde vivo (porque no puedo llamar mi país a un lugar secuestrado por el hampa) hay control de cambio.
Conocer Madrid, Valencia y Segovia. Caminar, caminar y caminar. Disfrutar como nunca. Ver que empieza a oscurecer a las 11pm. ¡Así es el verano!
Jugar con mi sobri, pegar pegatinas, leer sus libros, ver sus programas favoritos de TV, bañarlo.
Echar cuentos con mis hermanas como si nos viéramos todos los días. ¡Montar bici! Tenía demasiados años sin montar bici.

No contaré aquí lo que hice cada día, probablemente les aburra ese nivel de detalle; simplemente tomé cientos y cientos de fotos para que no se me olvide ni un solo segundo.
Hasta que llegó el último día… ¡Dios, qué dolor!
Nunca había tenido tantas ganas de vomitar por tanto tiempo. Despedirme de mi sobrino. Explicarle que debo montarme en el avión e irme a casa a ver a los abuelitos, llevarles sus dibujos. Ir al aeropuerto con mis hermanas. Envolver, sellar la maleta de cualquier forma posible para evitar que los ladrones de Maiquetía (más militares) abran la maleta y se roben las cosas que llevo (como le hicieron a mi mamá en enero). Luego el momento más amargo, abrazarlas y dejarlas ir.
Esperar mucho en el aeropuerto, compras de última hora, una revista para entretenerme, unas patatas para calmar la ansiedad, unos dulces para mis compañeros de trabajo y mi último gustazo de Madrid: un perfume que quería desde hace mucho pero que en Venezuela es un robo y que pagué por mucho menos de la mitad.
Listo, ya en el avión. Despedirme de Madrid con dolor, pero con la firme convicción de más temprano que tarde estaré allí de regreso, y de forma definitiva. El vuelo fue eterno, ni las 3 películas que vi lo hicieron llevadero. Supongo que es la falta de expectativa.
Llegar a Maiquetía y volver al desastre. Esperar las maletas muchísimo tiempo, ver que al muchacho que tengo al lado le sale su maleta, que se la abrieron los militaruchos y le robaron. Al fin recibir mi maleta, agradecer infinitamente a Dios que llegó intacta.

Salir con el corazón roto y ver a mis padres sonriendo y esperándome del otro lado de la puerta. Abrazarlos, y volver a casa extrañando lo que dejé atrás.










miércoles, junio 01, 2011

Etapa de luz

Cuando empezó lo que denominaré “la etapa oscura” hubiese podido jurar que iba a ser eterna. Pensaba en un solo tema, sólo me concentraba en mi dolor, en un vacío.
Y alguien sabiamente me decía que cuando uno deja de ver a una persona, los sentimientos van muriendo. ¡Y yo no le creía!
Me parecía crudo y triste pensar que los sentimientos no son tales sino que son un vulgar engaño, una construcción social para disfrazar el agrado de una determinada compañía. Entonces uno se cree el cuento del amor sublime e inagotable… hasta el día que se vuelve mundano y se agota.

Y pasado poco tiempo he visto que mi vida ha dado un vuelco gigante; que por fin volví a ser quien soy; que no tengo que soportar cosas que pensaba que después de cierta edad ya no volvería a vivir, y las viví.
Ha pasado poco tiempo y ya no siento dolor. Y he vuelto a reírme a carcajadas, con ganas, con dolor de barriga de tanto reírme.
Y he bailado como nunca. He vuelto a mis andanzas universitarias de trasnocharme, y he aprendido a mantenerme despierta durante el día por el solo hecho de haber disfrutado tantísimo la noche anterior.

Además tengo la bendición de estar conociendo mundos nuevos, donde las cosas son un poco más (o un poco menos, lo cual no es para nada malo).

Estoy apenas a 30 días de lograr algo importante para mí.

Estoy aprendiendo a comer Chocolate, y a disfrutarlo a morir... metafóricamente.


Tuve a mi lado a todas las personas que necesité cuando las necesité, y que ahora en la "Etapa de Luz" celebran, se ríen, bailan y disfrutan junto a mí.

Me siento infinitamente agradecida por estas personas que realmente valen la pena.
A ustedes, que saben quiénes son, este post y mi más sincero cariño.

domingo, abril 24, 2011

Mis 25

Ok, mi cumpleaños número 25 ha llegado y aunque no me siento precisamente animada a celebrarlo, he decidido reflexionar al respecto.
25 parecía ser una cantidad importante, por algo lo llaman 1/4 de cupón (lo cual, además, nos da una visión medianamente clara sobre el tiempo que nos queda). En fin, me pareció el momento adecuado para hacer un balance y saber si estoy más o menos donde creía que iba a estar cuando este momento llegara. Aquí va:

Hace un par de meses pensaba con ilusión en el día de hoy, soñando con que sería sin duda uno de los cumpleaños más especiales e importantes. Hace dos meses anhelaba que llegara este día, y sentarme a hacer mi balance optimista en el que había alcanzado demasiadas cosas:
En este último año de mi vida comencé a estudiar el Master que quería, y para este momento ya está 50% aprobado.
En este último año de mi vida logré comprarme mi propio carro, yo solita! Una satisfacción inmensa al firmar ese papel que lo acredita como mío.
En este último año de mi vida conseguí un trabajo que me gusta y en el que, considero, soy buena.
En este último año de mi vida conocí a alguien y me enamoré. Y me enamoré bonito y grande, con ilusiones y todo eso.
En este último año de mi vida hice muchas cosas que me hicieron feliz: vi amigos a los que quiero mucho, fui a la playa, dormí hasta tarde, me reí con ganas, tomé muchas fotos, me enorgullecí de mis hermanas...
Sí, hace dos meses este balance me hacía levantarme con una sonrisa todas las mañanas!!

Hoy es diferente.
Hoy siento que efectivamente he logrado muchas de las cosas que quería lograr antes de los 25, pero por alguna razón sigo sintiéndome triste.
Los últimos días han sido realmente duros, y a veces siento que ya no me queda fuerza para seguir andando.
Hay veces en que sólo quiero sentarme a llorar y ya, y poder dejar de decirme que todo pasa, que debo seguir. Hoy es uno de esos días.
Hoy me levanté triste.
Ayer de nuevo dejé a mi mamá en su casa y me fui. Y me rompe el corazón cada vez que eso ocurre.
Ayer una persona a la que adoro tuvo un problema y yo no pude ayudarla. No pude. Aún sabiendo exactamente cómo se siente lo que ella siente, estuve de manos atadas.
Ayer me provocó salir a trotar y no encontré en mí el ánimo para hacerlo.
Ayer, ya yo tenía el corazón irremediablemente roto; y cuando pensaba que no podía romperse más, lo pisotearon.
Ayer escuché una voz que no escuchaba (al menos en vivo, porque patéticamente he escuchado sus notas de voz cientos de veces) desde hace un mes. Se revolvió mi estómago, sin haber comido en todo el día sólo quería vomitar. Lloré con el alma. 
Ayer descubrí que el amor es breve, que cada quien lo ve de una forma distinta, que no hay fórmulas para hacer que funcione sino que simplemente hay que buscar a alguien que lo vea más o menos como lo ve uno.
Ayer sentía que hoy era un día determinante, que seguramente mi cumpleaños desencadenaría alguna acción (buena o mala) definitiva. Pero no. La acción se adelantó unas horas para avisar que no iba a llegar.
Y yo sólo tengo algunas preguntas y demasiadas conclusiones.
Ayer sólo quería acostarme a dormir y despertarme el martes. Ya tener los 25 años encima sin haber vivido el día de hoy. Sufrir una pérdida de memoria estilo película y olvidarme de esa persona, de esa voz, de esa llamada.


Sin embargo, en días como hoy recuerdo mucho a la Sra. Silvana, quien me contaba una historia las veces en que me veía triste y que es muy larga para contar aquí, pero terminaba diciendo "Esto también pasará". ¡Que así sea!

Y por algo dicen por allí: "Tener el corazón roto es una buena señal. Señal de que estamos intentando, sobre todas las cosas, ser felices".


¡Feliz cumpleaños para mí y que vengan años mejores!


martes, abril 05, 2011

........

¡Qué difícil es despedirse de alguien a quien se quiere tanto!

martes, marzo 29, 2011

El proceso

Es realmente duro y difícil. Lo he vivido muchas veces, pero esta vez es como... como que me corta el aire.
Y la única reflexión que tengo hasta el momento es que lo más difícil es cerrar un capítulo (una vez logrado esto, es mucho más sencillo iniciar el siguiente).

Y mientras tanto yo estoy aquí, re-escuchando notas de voz, re-leyendo mensajes, recordando momentos y repitiéndome palabras; y, más allá de eso, sigo debatiéndome entre dar de una vez el paso o no de cambiar mi foto.


Me faltó agregar: ya te extraño...